Arquitextura

Escribir sobre poesía es incluso más complicado que hablaros de una novela o de una obra de teatro, tal vez porque un poema es capaz de reflejar en unos pocos versos más sensaciones que una extensa novela, y quizás porque la poesía es el arma más directa que tenemos los amantes de la literatura, porque va directamente al corazón.

En esta ocasión os hablaré de la faceta poética de Julián Alonso, un palentino que lleva publicado ya varios poemarios, como “Republica de los sueños”, “Diario de Abril”, “De un tiempo difícil”… Pero yo trataré únicamente el que puede que sea su libro más conocido y premiado: “Arquitextura”, y en el que se nos revela como uno de los mejores poetas contemporáneos que tenemos en España.

El tema central de Arquitextura es el amor. El amor en todas y cada una de sus manifestaciones: el amor tardío, el amor pasado pero nunca olvidado, el desasosiego, la soledad, la alegria, el enamoramiento…

Los cálidos versos de Julián Alonso nos provocan el recuerdo de amorosas noches ya pasadas, con la sonoridad de un blues o una canción de Luis Eduardo Aute, y siempre bañadas por la tenue luz de la luna llena:

“La noche es toda luz
en tus caricias
Es toda luna llena,
toda viernes,
en la cómplice voz de Leonard Cohen,
en la guitarra azul de B. B. King
atacando un blues triste,
en los besos robados al olvido,
en el tacto, tal vez recuperado
de un largo déficit de amor
y de sonrisas…”

Sus poemas son un alegato al amor incondicional. Un canto al desenfreno, a la pasión y a la sensualidad:

“ Deja por una vez que me suicide
bajo las aguas frías y profundas
de tu más subterráneo sentimiento.
Abandona las viejas barricadas
de esa mente poblada de rubores
y permite, sin huecos a la angustia,
que nuestros cuerpos cálidos enciendan
el reprimido fuego del deseo…”

Las plasticas imágenes de Alonso nos reflejan también el paso del tiempo, la añorada compañía que todos buscamos, las tristes tardes marcadas por la ausencia, haciéndonos sentir huérfanos de cariño, desamparados, cómplices de su soledad:

“ Hay un libro esperando
y un poema
escrito para ti como otros tantos
que viven porque tú los provocaste
en una tarde de recuerdos.
Y hoy,
cuando los lees y sonríes
con tu sonrisa de siempre,
detenida
en un tiempo lejano también tuyo,
quisiera que no olvides lo que sabes;
amiga,
cultivada con el tiempo
como una rara flor nunca marchita.”

Toda la obra es un ejemplo de sencillez y sensibilidad; de descripciones casi táctiles que logran identificarnos con el autor. Pero no sólo la melancolía prevalece en este poemario, sino que también es un alegato a la sinrazón, al buen humor y, sobre todo, a la felicidad compartida.

Julián Alonso ha sabido transmitirnos por medio de un lenguaje fácil y moderno un conjunto de amorosas impresiones plasmadas en una magnífico libro que seguro que todos, sobre todo los aficcionados a la poesía, disfrutaréis.

“ No puedes estar triste;
la sonrisa
es paloma que vuela
de tus labios
con un suave aleteo
remontándose, blanda,
por el aire
como un agudo grito de campana.

No la pierdas jamás,
no dejes nunca
de amasar ese pan que la alimenta.

Permítela que esté
siempre contigo.”

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